Ecosistema de startups en Panamá: Retos para crear una economía de innovación

Un análisis sobre la paradoja del "hub de las Américas", los cuellos de botella del venture capital y la hoja de ruta para vincular al sector corporativo con la tecnología de alto impacto.

Ecosistema de startups en Panamá

Panamá posee varias condiciones que suelen atraer negocios internacionales: una economía dolarizada, una posición logística estratégica, conectividad regional, un centro financiero desarrollado y zonas económicas especiales. Estas ventajas han favorecido la actividad empresarial, el comercio, los servicios y la llegada de compañías internacionales. El país también cuenta con startups, emprendedores, iniciativas de innovación y empresas tecnológicas en sectores como fintech, logística, comercio y servicios digitales.

Sin embargo, esas fortalezas no se han traducido todavía, y de forma sistemática, en un ecosistema de startups con suficiente profundidad para generar grandes volúmenes de capital de riesgo, investigación aplicada, propiedad intelectual y empresas tecnológicas de alcance global. El problema no es que Panamá carezca de startups o de casos de innovación, sino que todavía enfrenta dificultades para convertir proyectos individuales en compañías sostenibles, financiadas y capaces de escalar internacionalmente. Los diagnósticos disponibles señalan limitaciones relacionadas con el acceso a capital, la inversión en I+D, la disponibilidad de talento tecnológico, la vinculación entre universidades y empresas y la participación de grandes compañías como clientes o inversionistas.

La pregunta central de este análisis, por tanto, no es si Panamá tiene startups. Sí, las tiene. La cuestión es si el país cuenta con las instituciones, el capital, el talento, los clientes y las reglas necesarias para transformar ese emprendimiento existente en una economía de innovación sostenible, capaz de crear y retener mayor valor dentro del país.

Un hub de servicios con una captura limitada de valor

Esta diferencia entre contar con una plataforma económica favorable y desarrollar un ecosistema de innovación profundo constituye la paradoja central de Panamá: el país ofrece infraestructura, conectividad y servicios para hacer negocios, pero todavía debe fortalecer los mecanismos que permiten crear, financiar y escalar empresas tecnológicas propias.

La imagen de Panamá como “hub de las Américas” se apoya en su canal, sus puertos, el aeropuerto de Tocumen, la Zona Libre de Colón, el centro bancario y sus conexiones digitales. Esa infraestructura permite movilizar personas, mercancías, datos y capital.

Pero ser un punto de tránsito no equivale necesariamente a capturar el mayor valor económico. Una parte importante del valor puede quedar en manos de empresas extranjeras que controlan la tecnología, las marcas, las plataformas digitales, los datos y la propiedad intelectual.

Panamá destaca en las dos primeras dimensiones, pero aún necesita fortalecer las dos últimas:

  • Un hub logístico facilita el movimiento de bienes;
  • Un centro financiero canaliza capital;
  • Un ecosistema de innovación crea tecnología, empresas y propiedad intelectual;
  • Una economía de innovación logra exportar productos y servicios con alto contenido de conocimiento.

Qué dicen los principales rankings internacionales

Los rankings deben interpretarse con cuidado, ya que emplean metodologías distintas. El Global Innovation Index 2024 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ubica a Panamá en el puesto 82 entre 133 economías. El país ocupa el puesto 78 en resultados de innovación, pero el 83 en insumos de innovación.

Esta diferencia sugiere que Panamá obtiene algunos resultados relativamente mejores que los que sus recursos disponibles permiten, pero también revela una base de insumos limitada. En el mismo índice, el país obtiene sus mejores posiciones en infraestructura, resultados creativos y ciertos indicadores comerciales. Sus áreas más débiles son la sofisticación empresarial, el capital humano y la investigación. La OMPI registra, además, un gasto bruto en investigación y desarrollo de aproximadamente 0,18% del PIB, con datos de 2022, situando a Panamá en el puesto 89 en este indicador.

El panorama es diferente en el Global Startup Ecosystem Index 2025 de StartupBlink. Ese informe coloca a Panamá en el puesto 86 mundial, con US$7,3 millones de financiación total registrada para 2024 y una caída anual del ecosistema del 10,3%. El índice analiza cantidad, calidad y entorno empresarial, por lo que no debe confundirse con el ranking institucional de la OMPI. La conclusión razonable es que Panamá tiene visibilidad emprendedora, pero todavía no presenta la profundidad financiera, científica y empresarial de los principales ecosistemas latinoamericanos.

El mercado latinoamericano de venture capital se recuperó en 2025, aunque la recuperación fue desigual. El informe de Cuantico VP registra US$4.126 millones invertidos en 681 rondas, frente a US$3.627 millones en 2024. El monto creció 13,8%, pero el número de rondas cayó de 694 a 681, y el ticket promedio aumentó de US$5,2 millones a US$6,1 millones. Esto indica que los inversionistas están colocando más dinero en un número menor de empresas con mayor tracción, validación y capacidad de crecimiento.

Centroamérica captó US$107 millones en 41 rondas durante 2025, según el mismo informe. Ese monto representa una fracción pequeña del capital regional y evidencia que los ecosistemas centroamericanos todavía compiten por una base limitada de fondos, inversionistas y empresas financiables. La comparación con Costa Rica muestra una diferencia histórica importante: la OCDE documentó que Costa Rica desarrolló desde finales de los años ochenta una estrategia sostenida para atraer inversión extranjera en manufactura avanzada, servicios intensivos en conocimiento y sectores tecnológicos, creando vínculos sólidos entre multinacionales, proveedores locales y centros de investigación.

Tres cuellos de botella estructurales

1. Un sistema financiero grande, pero poco Venture Capital

Panamá posee un sistema bancario desarrollado y una economía ampliamente dolarizada. Sin embargo, el crédito bancario tradicional no sustituye al venture capital. Los bancos suelen financiar negocios con ingresos previsibles, activos, garantías y flujos de caja. Las startups tecnológicas, en cambio, pueden tener pocos activos físicos, pérdidas iniciales y un potencial de crecimiento todavía incierto, apoyándose principalmente en software, datos o propiedad intelectual.

El GII 2024 ubica a Panamá en el puesto 77 en financiación para startups y scaleups, en el 96 por cantidad de receptores de venture capital y en el 68 por valor de VC recibido. La brecha requiere una cadena de financiación completa: inversión ángel inicial, capital presemilla y semilla, fondos de venture capital para crecimiento, venture debt para ingresos recurrentes, capital corporativo y family offices, y compradores estratégicos para salidas. Sin esta cadena, los fundadores buscan capital y estructuras fuera del país.

2. Una estructura legal que no siempre acompaña la escala

Aunque no existe evidencia pública de que la mayoría de los fundadores incorpore matrices en Delaware, las startups que buscan inversión internacional consideran estructuras estadounidenses debido a la familiaridad de los fondos globales con acciones preferentes, acuerdos de inversión, stock options y mecanismos bajo el derecho de EE.UU.

Panamá cuenta con alternativas como las sociedades de emprendimiento creadas por la Ley 186 de 2020 y modificadas por la Ley 451 de 2024, las cuales facilitan constituir sociedades entre dos y diez personas naturales. No obstante, el reto radica en diferenciar las necesidades de formalización de una microempresa frente a las exigencias de gobierno corporativo, propiedad intelectual, rondas sucesivas e inversión extranjera de una startup escalable.

3. Financiar PYMES no es lo mismo que crear startups

Las pequeñas y medianas empresas son esenciales para el empleo y la actividad económica, pero responden a modelos de crecimiento distintos. Una empresa tradicional busca rentabilidad en un mercado local, mientras que una startup escalable replica su producto en múltiples geografías. Las políticas públicas deben diferenciar entre emprendimientos de subsistencia, PYMES tradicionales, empresas innovadoras con potencial regional, startups tecnológicas y proyectos científicos (deeptech) de ciclos largos.

El costo de no actuar y crear los instrumentos

La falta de profundidad del ecosistema genera costos económicos concretos:

  1. Propiedad intelectual fuera del país: Si una startup se desarrolla con talento panameño pero registra patentes, marcas y matrices en el extranjero, el valor futuro queda fuera de Panamá.
  2. Exportación de talento: Sin capital local, clientes corporativos o trayectorias profesionales atractivas, los científicos, ingenieros y expertos en datos migran hacia ecosistemas con mejores oportunidades.
  3. Vulnerabilidad ante crisis sectoriales: Panamá necesita diversificar sus fuentes de crecimiento más allá de la logística, el comercio y los servicios financieros, integrando empresas exportadoras de conocimiento que complementen la gestión portuaria, la trazabilidad, los seguros, la ciberseguridad y la salud digital.

Hoja de ruta: Conectar el capital corporativo y el venture capital

Las corporaciones, bancos y family offices panameños pueden participar en el ecosistema mediante siete mecanismos clave:

  1. Crear vehículos de inversión especializados: estructuras dedicadas exclusivamente a invertir en startups de sectores estratégicos (logística, fintech, comercio exterior, salud digital, ciberseguridad) a través de participación accionaria o instrumentos convertibles.
  2. Coinvertir con fondos regionales: Participar junto a fondos de venture capital internacionales en la misma ronda, reduciendo la barrera de análisis y aprovechando la experiencia externa.
  3. Financiar pilotos comerciales: Contratar a la startup por un periodo limitado para verificar la solución en un entorno real, convirtiendo a la corporación en un primer cliente de referencia.
  4. Establecer programas de innovación abierta: Lanzar desafíos empresariales específicos para buscar soluciones externas y combinarlas con los recursos de la compañía.
  5. Adquirir participaciones minoritarias: Comprar una parte de la startup sin control total (Corporate Venture Capital) para obtener exposición a tecnologías emergentes.
  6. Utilizar compras corporativas como validación: Crear procesos especiales de contratación con requisitos proporcionales al tamaño de la startup, pagos rápidos y criterios claros de éxito.
  7. Apoyar aceleradoras sectoriales: Impulsar programas enfocados en logística, finanzas, comercio o salud para conectar a los fundadores con mentores, corporaciones y socios de distribución.

La flexibilidad regulatoria, por su parte, debe complementarse con un marco proporcional al riesgo para fondos privados, crowdfunding, opciones sobre acciones y protección de propiedad intelectual. El éxito de estas políticas debe medirse mediante indicadores de impacto (capital privado movilizado, supervivencia de startups, empleos tecnológicos, patentes y exportaciones de servicios), y no por la cantidad de eventos organizados.

Conclusión editorial

Panamá no necesita abandonar su modelo de hub logístico y financiero, sino complementarlo. La ventaja competitiva del país puede evolucionar desde el simple tránsito de mercancías y capital hacia la creación y exportación de soluciones tecnológicas. El desafío principal es construir conexiones permanentes entre capital, talento, investigación, clientes corporativos, regulación y propiedad intelectual.

Lectura recomendada del catálogo:

Para profundizar en los marcos normativos, incentivos fiscales y obligaciones corporativas que regulan las operaciones en regímenes especiales dentro del territorio nacional, consulte nuestro análisis sobre el Cumplimiento en Zonas Francas de Panamá bajo la Ley 32.

Fundador de Liderazgo Empresarial. Estratega de crecimiento B2B, especialista en inteligencia de mercado, analítica de datos. A través de Liderazgo Empresarial, analiza modelos de negocio y decisiones de expansión regional.